Seamos padres, educadores, monitores deportivos, coach, etc., asumimos la responsabilidad de orientar a las personitas que dependen de nosotros a obtener determinados resultados. Pero nos encontramos con que algo que nos funcionó perfectamente con nuestro primer hijo, con uno de nuestros alumnos, con uno de nuestros clientes, resulta un absoluto fracaso si lo intentamos aplicar en otros. El coaching es precisamente la disciplina que se encarga de hacer aflorar los recursos innatos y únicos de cada persona para encontrar soluciones.